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Antofagasta Capital Minera

Pablo Fuenzalida
2 minutos

El Mercurio de Antofagasta | 14 de febrero, 2022

Marko Razmilic, presidente de la AIA, comentó en este mismo medio la oportunidad histórica que tiene el norte y sin duda, la capital minera, Antofagasta, de desarrollar una minería sustentable. Quiero sumarme a sus palabras aportando la mirada del ejercicio del liderazgo. La minería sustentable, hoy, es una obligación. Esto significa que necesitamos lograr un equilibrio entre el medio ambiente, la responsabilidad social y la explotación de los recursos naturales, lo cual aún no es una obviedad para todos, y representa un desafío de liderazgo.

La declaración antecede a la acción. El que todos queramos una minería sustentable nos permite alinearnos en torno a un propósito. Sin embargo, el cómo lograrlo; cuáles son los plazos; cómo lo mediremos; cómo apoyaremos a las pequeñas mineras; son algunas de las muchas preguntas que un proceso de esta naturaleza requiere responder. Este último tiempo hemos visto, particularmente en la Convención Constituyente, lo difícil que ha sido ponerse de acuerdo.
Entonces, ¿Qué hacemos para facilitamos la tarea? Es aquí donde veo que las habilidades de liderazgo nos pueden aportar, especialmente tres esenciales. Primero: escuchar la buena intención. Todos escuchamos desde nuestros filtros y eso es lo que nos tiene en este minuto tan enredados. Pero, para que haya un diálogo fructífero, es necesario que exista una genuina apertura a escuchar al otro. Por eso es importante preguntarse, ¿Qué es lo que esta persona cuida?, ¿Cuál es su buena intención en lo que nos dice? Para lograr esto es clave suspender los juicios que tengo del otro, al menos, momentáneamente.

Segundo: hacernos preguntas que abran la conversación y permitan plantear los diferentes puntos de vista. Estamos entrenados para «hacer» más que reflexionar. Damos escaso tiempo, por ejemplo, para conversar acerca de la calidad de nuestra forma de conversar, que es lo que prepara el terreno para abrir el debate de ideas. Tercero: hablar con empatía. Que nuestra forma de hablar genere cercanía con el otro, que no sea amenazante para bajar las barreras y lograr una escucha efectiva.

Hoy, la neurociencia, con sus múltiples estudios, partiendo por los que hiciera Daniel Goleman hace más de veinte años, nos muestra que este tipo de habilidades son las que realmente hacen la diferencia.

Para aprovechar esta oportunidad histórica que tiene el norte, y particularmente la capital minera Antofagasta, enfoquémonos en nuestra forma de hacer liderazgo, aprendamos a mantener diálogos fructíferos que nos lleven a una minería sustentable. No perdamos la posibilidad de hacer la diferencia.