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¿En qué consiste la comunicación?

Claudio Parada
2 minutos

Si bien la comunicación nos acompaña en nuestro día a día, solemos confundirla con la simple acción de expresar algo, por ejemplo, creemos estar ejerciéndola cuando exclamamos “¡Qué lindo está el día!” o “¡Qué calor hace hoy!”. En estos casos, olvidamos que para que la comunicación ocurra es indispensable que haya otra persona que participe en ella. Para el sociólogo alemán Niklas Luhmann (1991), la comunicación se define como la síntesis de tres selecciones: la selección de una información, de una expresión (ambas por parte del emisor) y la selección de una comprensión (esta parte del receptor). Que sean “selecciones” nos muestra que en estos tres pasos existen un conjunto de opciones entre las cuales se escoge una, y que sea una “síntesis”,  nos dice que las tres selecciones deben estar presentes para que haya comunicación. 

Ahora bien, para que la comunicación tenga lugar ha de sortear tres improbabilidades: la improbabilidad de que el otro entienda, de llegar más allá de los presentes y la improbabilidad de que el otro acepte (Rodríguez, 2018). La primera improbabilidad la sobrellevamos principalmente por medio del lenguaje, dado que sabemos el lenguaje español, podemos hacer más probable que nos entendamos. La segunda improbabilidad ha sido afrontada en buena medida gracias a medios de difusión como la escritura, la radio, la televisión y el internet. Podemos comunicarnos con alguien que vive a kilómetros de distancia gracias a nuestros teléfonos, sin importar que no estemos presentes en un mismo lugar. En cuanto a la última improbabilidad, solemos ayudarnos de los mecanismos de apoyo al lenguaje como el dinero, el amor, el derecho o la verdad científica. Un ejemplo sencillo que ilustra esto es cuando accedemos a acompañar a un familiar a salir. Producto del cariño o afecto que le guardamos terminamos aceptando su petición.

Bajo el contexto organizacional, se busca aumentar la eficiencia de las comunicaciones, por lo que sortear estas tres improbabilidades es de suma importancia. Necesitamos, por ejemplo, que los colaboradores se entiendan entre sí para poder coordinar acciones; que todos puedan acceder a plataformas de videollamadas porque, por ejemplo, no es posible ir a la oficina;  y que cada uno acepte el rol que les es asignado, ya que de ello depende en gran parte el logro de los objetivos. Evidentemente, afrontar estas tres improbabilidades dentro de una organización es sumamente complejo, es más, nunca son superadas de manera definitiva. Nos vemos enfrentados constantemente a los desafíos que ellas implican. De allí que sea tan importante comprender en qué consiste la comunicación y cuáles son sus principales componentes, ya que de esta forma podemos destinar tiempo y recursos a aquellos aspectos que más nos desafían a la hora de comunicar.

En resumen, podemos decir que la comunicación es un fenómeno que ocurre entre al menos dos personas y que tanto en la vida personal como en el contexto organizacional nos permite afrontar las dificultades y necesidades a las que nos enfrentamos diariamente. Si bien las tres improbabilidades que revisamos están siempre presentes, disponemos de diversos mecanismos para hacer más probable la comunicación. El llamado es que teniendo presentes las distinciones que hemos revisado, identifiquemos aquellas improbabilidades que más nos dificultan en nuestros equipos de trabajo, y desde allí nos preguntemos: ¿Qué hemos hecho para afrontarlas?, ¿Y qué podríamos hacer distinto?

Fuentes:

-Rodríguez, D. (2018). Gestión Organizacional, elementos para su estudio. Santiago de Chile: Ediciones UC

-Luhmann, N. (1991). Sistemas Sociales. México: Universidad Iberoamericana: Alianza Editorial