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Humberto Maturana y preservar la vida

Equipo Dinámicas Humanas
2 minutos

Humberto Maturana, el doctor, el profe, el maestro. Todos los apelativos son un reconocimiento a un ser humano extraordinario. Su primera y gran contribución, junto a Francisco Varela, fue el concepto de “autopoiesis”.

En una definición simple, es comprender a los sistemas vivos como redes cerradas que se reproducen a sí mismos. Este concepto nació en 1972 y es mucho más profundo que un concepto. Ha respondido a la pregunta qué es lo vivo y qué no, al punto que el propio Dalai Lama comentó que lo hizo reflexionar. Su impacto ha trascendido el mundo de los seres vivos, impactando en la forma de mirar y comprender a las organizaciones, que sin ser seres autopoiéticos, por no estar vivos, sí necesitan apuntar, en palabras de Maturana, a preservar la vida. Pero ¿cómo se preserva la vida en una organización?

La vida de un equipo se funda en una red colaborativa con un propósito común. Este requiere movilizar emocionalmente a los integrantes del equipo, generar entusiasmo, compromiso y coraje.

¿Y cómo se logra una red colaborativa? Lo central es tener siempre presente la pregunta “¿en qué estamos de acuerdo?” Esta y otras preguntas que nos acercan son la base para preservar la vida en un equipo. Sin duda que hay diferencias, y estas son fundamentales para la creación, la innovación y salir de la caja, sin embargo, para que ellas no se transformen en conflictos, necesariamente, tienen que estar orientadas a preservar la vida de la organización.

En biología no hay discusiones acerca de para qué está cada órgano. Todos saben que su propósito es preservar la vida. La discusión de si el corazón o el cerebro es el órgano más importante no le interesa ni al corazón ni al cerebro. Ellos están comprometidos con la vida más allá del reconocimiento personal.

“Cuando hay colaboración, la competencia ya no existe, porque no existe la amenaza”, así decía el profe Maturana y así necesitamos vivir la nueva manera de hacer empresa, para acelerar la evolución natural de un organismo que a la luz de la biología no es vivo, ¡pero tiene vida!

Por Pablo Fuenzalida, socio fundador de Dinámicas Humanas.