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El riesgo de escuchar activamente

Ana María Cortés
2 minutos

Posiblemente más de alguna vez te has encontrado en alguna situación tratando de defender tu punto de vista al nivel de afectar tus relaciones. O cuando te hacen preguntas las tomas como cuestionamientos hacia tus méritos; te cuesta no interrumpir cuando otros están dando su opinión; en algunas circunstancias aunque carezca de lógica, priorizas tener la razón sobre el propósito de tu equipo u organización. Si alguna de estas situaciones te representa, te invito a seguir leyendo sobre la escucha activa y cómo potenciarla de manera consciente y constante.

La mala noticia es que ser conscientes de aquello que nos cuesta, no es suficiente para poder realmente lograr cambios sostenibles en el tiempo. Es necesario llegar a la causa raíz  revisando las creencias más profundas, con aquellos lentes que observamos el mundo y que son invisibles para nosotros el 99,9% de las veces.

Desde mi experiencia personal y acompañando a algunos de mis clientes corporativos, una de las principales causas que bloquean la escucha activa es que consideramos que nuestras opiniones son una descripción exacta de la realidad y nos apegamos tanto a éstas, como si fueran una parte inherente de nuestro ser, a tal punto de que otros juicios pueden ser tomados como un cuestionamiento a nuestra reputación o una ofensa a nuestra autoestima y autoridad. 

La creencia de que por tener la razón tenemos valor, convierte la necesidad de desarrollar la escucha activa en una amenaza. Es como tener un pie en el acelerador y otro en el freno de manera simultánea.

El trabajo que podemos hacer con el acompañamiento de un coach ejecutivo, es recoger información que nos permita reconstruir la creencia de que nuestro valor radica en tener la razón o de que el nivel de nuestra autoestima depende de qué tanto nuestras opiniones sean consideradas. En otras palabras, separar nuestros resultados de nuestro aprecio. Finalmente, tal como nos indica el mundo financiero, a mayor riesgo mayor rentabilidad, el alto riesgo de escuchar activamente trae el beneficio de lograr soluciones más efectivas y óptimas, utilizando la inteligencia colectiva y al mismo tiempo cuidando las relaciones interpersonales. Entonces, en tus manos está la elección de mantener la ansiedad producto de querer tener la razón o de reconstruir tus creencias para lograr maximizar los resultados a través de la inclusión de distintas opiniones. Tú decides.