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Ser y Hacer Ágil

Arianna Martínez Fico
3 minutos

Agilidad es la capacidad de un sistema (persona, organización, país) de moverse con destreza, flexibilidad, velocidad y consciencia. Una empresa ágil es aquella que ha desarrollado la capacidad de cambiar de dirección en forma rápida y hábil para responder de las demandas del entorno.

Entre los aspectos clave de la agilidad suelen destacar la velocidad y la flexibilidad. Agregaría dos más que para mí son clave:

  • Alerta relajada –o atención plena- para escuchar qué es aquello que demanda el entorno. En ocasiones, lo que se requiere es parar antes que movernos velozmente. Acción consciente por encima de aceleración reactiva.
  • Aportar valor ofreciendo soluciones que se hacen cargo de las necesidades, dolores, ambiciones de nuestros clientes.

Aunque agilidad y agilismo suelen usarse como sinónimos, no son exactamente lo mismo, aunque se complementan. Agilidad hace referencia a la cualidad de ágil; es decir, a la capacidad, en tanto que agilismo o “agile” refiere a una filosofía –que se traduce en una manera hacer- que viene del mundo del desarrollo del software y se expresa en los cuatro postulados del manifiesto ágil de 2001.

Más que una moda gerencial o un conjunto de técnicas, metodologías y/o herramientas, el agilismo es una manera de pensar (mindset), que se describe en los valores del manifiesto (los postulados), definida por un conjunto de principios (el rayado de cancha) que, finalmente, se traducen en diferentes marcos de trabajo, herramientas y técnicas (framework).

Desde hace varios años el agilismo trascendió el dominio del desarrollo del software y, cada vez más, las empresas buscan incorporar esta manera de operar para ser más ágiles, livianas y vigentes en este mundo acelerado, complejo, caótico, impredecible e incompresible.

El manifiesto ágil declara:

  • Poner las personas y sus interacciones al centro por encima de políticas y procesos
  • Privilegiar la experimentación temprana, a través de productos y servicios funcionando por encima de soluciones sofisticadas
  • Promover co-construcción colaborativa con el cliente más allá de lo acordado inicialmente
  • Adaptación al cambio antes que el seguimiento del plan

Actuar de manera cónsona con la promesa que subyace en estas declaraciones implica una manera de pensar, sentir y actuar que lo haga posible: SER Y HACER ágil.

SER ÁGIL. El Mindset que habilita el hacer de la agilidad. Nos referimos, como señala Carol S. Dweck, a la mentalidad, al sistema de creencias de una persona u organización que lo disponen a tomar ciertas decisiones o acciones. Algunas creencias del ser ágil:

  • Bienvenido el cambio
  • Lo perfecto es enemigo de lo bueno “sal feo, pero sal rápido”. Experimentar para equivocarnos temprano y barato
  • El mundo no es como lo vemos. Vemos el mundo como somos. Perspectivas diferentes enriquecen el resultado
  • El error es un tesoro, una fuente de aprendizaje. Equivocarnos seguro y el feedback es un regalo
  • Enamorarnos del problema y no de la solución. Construir a partir de las necesidades, deseos e inquietudes del cliente
  • Las conversaciones son la clave para auto organizarnos, colaborar, co-construir, coordinar acciones, aprender.

HACER ÁGIL. La mentalidad ágil se traduce en varios Framework. Un framework es un marco de trabajo que se realimenta y nos obliga a pensar y re-pensar de manera permanente cómo es que hacemos lo que hacemos, a reflexionar sobre nuestro hacer y definir ajustes para mejorar la manera en que trabajamos o incrementar nuestro volumen de producción.  Hay muchos y cada uno tiene fortalezas y limitaciones. Entre los más populares: Scrum, Kanban, XP, LSD, Crystal Clear, SAFe.  

Algunas de las prácticas más comunes del hacer ágil:

  • Priorización frecuente
  • Entregas pequeñas
  • Feedback permanente e incorporación de lecciones aprendidas
  • Foco en objetivos claros
  • Responsabilidades y progreso visible a través de tableros de trabajo
  • Revisiones cruzadas

Una organización puede ser ágil sin adoptar formalmente alguno de los framework diseñados más específicamente para el mundo del desarrollo de software. Antes que una nueva moda gerencial, la agilidad o agilismo es una cosmovisión, una manera de ser que se expresa en un hacer diferente.